El final de una cosecha deja mucho más que el producto recogido. Durante unas semanas se concentran movimientos de cajas, palets, embalajes, plásticos y otros materiales que, una vez terminada la campaña, deben retirarse y gestionarse correctamente.
En zonas agrícolas como La Rioja esta situación se hace especialmente visible durante la vendimia, aunque también se repite en campañas de fruta, aceituna y otros cultivos. El problema suele aparecer cuando todos esos materiales se acumulan al mismo tiempo y ocupan almacenes, patios o zonas de trabajo que tienen que volver cuanto antes a su actividad habitual.
Organizar la gestión desde el principio permite separar mejor los residuos, evitar mezclas innecesarias y decidir qué sistema de retirada conviene en cada caso. En esta entrada nos centramos en los residuos no peligrosos habituales que pueden generarse alrededor de una campaña agrícola, como cajas, cartón, madera, determinados plásticos y restos vegetales.
¿Qué residuos pueden quedar después de una campaña agrícola?
Cada explotación y cada campaña son diferentes. No genera los mismos materiales una vendimia que una recolección de fruta, ni una pequeña explotación tiene las mismas necesidades que una cooperativa o una empresa que trabaja con grandes volúmenes.
Sin embargo, al terminar la campaña es habitual encontrar materiales vinculados al almacenamiento, el transporte y la manipulación del producto.
- Cajas y embalajes deteriorados.
- Cartón y papel de embalaje.
- Film y otros plásticos asociados a la actividad.
- Palets y madera que ya no puede reutilizarse.
- Restos vegetales procedentes de determinados trabajos.
- Materiales deteriorados utilizados durante la campaña.
Cajas, cartón y embalajes: separar antes de acumular
Las cajas deterioradas, el cartón y otros embalajes pueden ocupar mucho espacio en poco tiempo, sobre todo cuando se concentran en los días de mayor actividad. Si se dejan mezclados con otros restos, su retirada se complica y se desaprovecha la posibilidad de mantener cada material dentro de su circuito.
Lo más práctico es reservar desde el inicio un punto para los embalajes que ya no puedan reutilizarse. Además de mantener despejada la zona de trabajo, esta separación facilita su carga y posterior clasificación.
En campañas intensas, esperar hasta el último día para organizar todo lo acumulado suele traducirse en más movimientos y más tiempo dedicado a una tarea que podría haberse resuelto de manera progresiva.
Plásticos agrícolas y plásticos de embalaje no son siempre lo mismo
Hablar de “plásticos agrícolas” engloba materiales muy distintos. Puede haber film y envoltorios asociados a mercancías, pero también plásticos utilizados directamente en el cultivo, mallas, tuberías u otros elementos con características y destinos diferentes.
Por eso, antes de depositarlos juntos conviene identificar de qué material se trata y confirmar cuál es la vía de gestión adecuada. La procedencia y el uso que haya tenido el plástico pueden condicionar su tratamiento.
Separar por tipologías desde el origen evita llenar un contenedor con una mezcla que después tenga que volver a clasificarse y permite plantear una retirada más adecuada.
Palets, madera y elementos de transporte
Los palets y otros elementos de madera forman parte de muchas campañas agrícolas. Mientras se encuentran en buen estado pueden seguir utilizándose, por lo que antes de considerarlos residuos merece la pena separar los que todavía sean aprovechables.
Cuando están rotos o han llegado al final de su vida útil, conviene mantenerlos separados de otros materiales. Su volumen hace que ocupen rápidamente espacio en patios y almacenes y, además, una acumulación desordenada dificulta la circulación.
Si se genera una cantidad importante, centralizarlos en una zona concreta simplifica tanto el almacenamiento temporal como la posterior retirada.
Los restos vegetales necesitan su propia gestión
Ramas, restos de poda y otros materiales vegetales no deberían mezclarse sin más con cajas, plásticos, madera de embalaje o residuos generales. Son materiales diferentes y su separación facilita una gestión posterior más ordenada.
En explotaciones donde la campaña coincide con trabajos de limpieza o mantenimiento de parcelas puede producirse bastante volumen en poco tiempo. En ese caso conviene valorar por separado la necesidad de recoger restos vegetales y la de retirar los materiales derivados de la actividad logística.
Para este tipo de materiales puede ser útil recurrir a contenedores para restos de poda y jardinería, siempre valorando previamente el tipo y volumen de residuo.
¿Cuándo interesa utilizar un contenedor?
Un contenedor resulta especialmente práctico cuando el volumen supera lo que puede almacenarse de forma ordenada en las instalaciones o cuando se quiere concentrar la retirada en un periodo concreto al finalizar la campaña.
No obstante, la capacidad debería elegirse según el residuo real. Los embalajes y plásticos pueden llenar mucho espacio con relativamente poco peso, mientras que la madera presenta unas necesidades distintas.
También hay que pensar en el acceso del vehículo, el espacio disponible y el momento de retirada. En plena campaña puede interesar que el contenedor permanezca fuera de las zonas de mayor movimiento para no interferir con tractores, remolques, carretillas o vehículos de transporte.
Residuos Cabezón dispone de distintas soluciones de alquiler de contenedores en La Rioja para residuos no peligrosos, con entrega y recogida adaptadas a las necesidades de cada trabajo.
No esperar al final de la campaña para organizar los residuos
Durante la cosecha toda la atención está puesta, lógicamente, en recoger y mover el producto. Precisamente por eso es fácil ir dejando embalajes y materiales en zonas provisionales con la idea de ordenarlos más adelante.
El inconveniente es que, cuando termina la campaña, puede haberse formado una mezcla difícil de manejar. Separar desde el primer día requiere poco esfuerzo y evita tener que revisar después montones de materiales para decidir qué hacer con cada uno.
Una organización sencilla —un espacio para cartón, otro para madera y puntos diferenciados para los demás materiales— suele ser suficiente para que la limpieza final resulte mucho más rápida.
Coordinar la retirada con el ritmo de la cosecha
No todas las campañas necesitan el mismo sistema. Si el volumen se genera poco a poco, puede bastar con una retirada al finalizar. Cuando la actividad es intensa o el espacio es limitado, quizá sea preferible realizar varias recogidas para evitar acumulaciones.
También puede haber días en los que el acceso a la explotación o al almacén esté especialmente ocupado. Coordinar la entrega y retirada de los contenedores fuera de esos momentos ayuda a que la gestión de residuos no interfiera con la entrada y salida del producto.
Además de la gestión de residuos, Residuos Cabezón presta servicios con contenedores para campañas agrícolas destinados a la logística de vendimia, aceituna y fruta, llevando el producto desde el campo hasta bodegas, cooperativas, trujales o centros de procesado.
Una buena campaña también termina con los residuos bien gestionados
El trabajo no acaba exactamente cuando se recoge la última uva, aceituna o pieza de fruta. Dejar las instalaciones despejadas, clasificar los materiales que ya no se van a utilizar y organizar su retirada forma parte del cierre de campaña.
Además, hacerlo de manera ordenada facilita conservar aquello que puede reutilizarse, evita mezclas y permite que cada residuo siga el tratamiento que corresponda.
Para explotaciones, almacenes, cooperativas y empresas agrícolas, anticipar esta fase supone menos trabajo acumulado y una vuelta más rápida a la normalidad.
Las campañas agrícolas concentran mucho trabajo en poco tiempo y los residuos pueden quedar en segundo plano. Sin embargo, separar los materiales a medida que se generan evita que el cierre de la cosecha termine acompañado de una gran acumulación difícil de gestionar.
Cajas, cartón, madera, plásticos y restos vegetales tienen características distintas y no deberían tratarse automáticamente como una única mezcla. Separarlos desde el origen facilita su almacenamiento temporal, agiliza la retirada y permite organizar mejor el cierre de la campaña.
En Residuos Cabezón ayudamos a empresas y profesionales de La Rioja a organizar la recogida y gestión de residuos no peligrosos, con contenedores de diferentes capacidades, transporte y tratamiento adaptados a cada necesidad.
